lunes, 16 de abril de 2012

CRISIS EN LOS EE.UU. / Velasco, Juan

La de los EE.UU. es una crisis declarada. Tal como lo señalan el financista devenido en analista progresista George Soros (GS) y el nobel de economía Joseph Stiglitz (JS),la morosidad de las hipotecas de bajo valor generó un efecto en cadena que se ha traducido, en cuestión de meses, en el inicio de una recesión con efectos globales. Según este dúo, el problema tiene que ver con las contradicciones discursivas de los adalides del mercado que por estos días se reúnen en Davos. Año tras año se señalaba en ese foro la necesidad de mejorar el control, sobre todo financiero, siguiendo el ejemplo norteamericano. Pero ahora, cuando estalló el descontrol con el que se daban créditos hipotecarios y se apalancaban otros instrumentos financieros usando como activos colaterales a los créditos descuidados, no existe cara para dar recomendaciones. Algo parecido tiene que ver con la magia de la mano invisible del mercado y la reveladora necesidad de este cuando explotan burbujas financieras y se requiere el apoyo del Estado,como ocurrió con la baja de tasas de la Reserva Federal. La coyuntura es aún más especial porque ocurre en un año de elecciones presidenciales. Los americanos añoran, desde su visión partidista, a un Reagan o a un Clinton que le dé un giro de timón al país luego de ciclos recesivos, tanto en la economía y el ánimo. Los candidatos tratan de rememorar ciertos patrones que les concedan nexos sutiles e inconscientes con una necesidad del elector que busca una respuesta psicológica a un problema de crisis real.Barack Obama es probablemente quien en el discurso representa ese sentido y necesidad de cambio. Lo demostró este "Supermartes", a pesar de no contar con la infraestructura de Hillary Clinton y venir desde atrás,disputándole palmo a palmo la candidatura demócrata. ¿Podrá concretarla?

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