miércoles, 13 de junio de 2012

EL PROBLEMA ECONÓMICO / Expreso

Aturdidos por una campaña electoral que se la califica como "atípica", los ecuatorianos, incluidas las dependencias gubernamentales, dan la espalda a un problema esencial, el económico, a pesar de que estamos viendo cómo se deterioran todos los llamados índices, cuya consecuencia final no será sino agravar la crisis que vivimos. El esfuerzo en este sentido simplemente retarda el proceso se supone que hasta que pasen las elecciones de abril próximo. Es alarmante, por ejemplo, la caída de la reserva monetaria, lo cual está demostrando un debilitamiento de las finanzas públicas, lo que tiene repercusiones muy graves en toda la actividad económica del país; los índices del comercio exterior no son alentadores; se observa con alarma que disminuyen las exportaciones y aumentan las importaciones, y el desbalance se refleja en el incremento del costo de la vida; mientras el índice del desempleo aumenta, a pesar de los esfuerzos que se hacen para estabilizar el sector. La realidad al fin se impone. La elevación del precio de los artículos de primera necesidad, lo sufren especialmente los hogares de la clase media y pobre; en otras palabras, crecen las deficiencias económicas, cuando disminuyen las posibilidades de solución. Mientras todo esto sucede, entre las próximas expectativas está la desdolarización, proceso que ha sido aceptado con ciertas reservas por el propio Gobierno ecuatoriano; y, como lo sostienen los técnicos en la materia, no es que el Ecuador vaya a salir del sistema dolarizado, sino que su deterioro es creciente y no podrá continuar dentro de las reglas de la dolarización, en momentos en que uno de los puntales que sostenía el sistema, las remesas de los ecuatorianos en el exterior, han ido decayendo cada vez más, pues influye determinantemente la crisis que se sufre en dimensión universal, particularmente en los países preferidos por nuestros migrantes: Estados Unidos, España, Italia, etc. Esta situación debe merecer una atención de primera instancia; no es posible que los cálculos políticos circunstanciales produzcan la desatención de lo fundamental. Expreso, 25 mar. 2009, p. 4

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