viernes, 11 de septiembre de 2015

Prevenir el futuro

Abelardo Pachano; Algunos países ya aprendieron y evitan con eficacia el valle de las angustias. Surgieron del consejo de Keynes de preparar al Estado para que inyecte recursos cuando las cosas se pongan malas y guarde cuando abunde el dinero. Y lo hacen de dos maneras: si el país tiene moneda dura, es decir que la aceptan en los mercados internacionales, puede crear deuda pública. Si no lo tiene, debe guardar en un chanchito. En dolarización, con la rigidez propia del modelo, la receta es mucho más crítica. No solo eso hay que preverlo, sino cuidar la liquidez por la ausencia de un prestamista que le saque a la sociedad de una angustia, de un imprevisto. De algo pernicioso. Entonces, cuáles son esas debilidades futuras: una es la notable dependencia interna y de la balanza de pagos de un bien cuyo precio no lo controla el país. Otra, la obligación del Gobierno de cubrir el déficit de la seguridad social que alcanza algunas decenas de miles de millones de dólares. ¿Cómo hacerlo? Estableciendo unas reglas fijas, no discrecionales de cobertura anual mínima de estos riesgos y déficits evidentes obligando al presupuesto a guardar un porcentaje mínimo de los ingresos, en función del PIB, con este doble propósito. Así, estos vaivenes y obligaciones no registradas pueden ser minimizados o cubiertas. Precautela el trabajo y atiende la responsabilidad social de los servicios de pensiones y salud sin traspasarla irresponsablemente a otras generaciones. EN: El Comercio, Año 110 N° 40716 (30 ene. 2015, p. 6 COMENTARIOS EDITORIALES - POLITICA ECONOMICA

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