martes, 5 de junio de 2012

Y AHORA, EUROPA / Samaniego, José

Ya lo advirtió a inicios de año el actual premio Nobel de Economía, Paul Krugman: la situación de la economía europea es sumamente grave y la crisis puede ser, incluso, más destructiva que la norteamericana. Este año, como muchos predicen, la evolución de la crisis se va trasladar desde los Estados Unidos hacia el resto del mundo y en especial a Europa, donde los países que conforman la Comunidad Europea de Naciones, como un bloque, representan un tercio de la economía mundial. La economía de este conjunto de naciones tuvo un decrecimiento del 1,3 por ciento en el cuarto trimestre de 2008, lo que constituye la peor caída en 13 años. Esto indujo a que Jim O´Neill, economista jefe de Goldman Sachs, declare que "la crisis en Europa es peor que la de los Estados Unidos". Pero Europa, como un bloque, a diferencia de los Estados Unidos, es una economía con dos problemas: primero, es menos flexible, especialmente por las leyes laborales, los pesados esquemas de seguridad social y la ineficiente burocracia; y segundo, los problemas de coordinación de las políticas comunitarias impiden acciones conjuntas, efectivas, oportunas y diferenciadas para los distintos países que conforman la comunidad. Al igual que en los Estados Unidos, la experiencia indica que los Gobiernos deben actuar muy rápidamente y con toda la profundidad que la crisis demande. Por lo pronto, lo que se ve es que las autoridades europeas han anunciado programas que van a resultar insuficientes y que actúan tardía y reactivamente respecto de la velocidad con la que se expande la recesión. Hoy, 18 feb. 2009, p. 4

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