viernes, 1 de junio de 2012

SALVAMENTO FINANCIERO / Falconí, Juan

El miércoles pasado se anunció que el Senado de los EEUU aprobó el plan de salvamento financiero, consistente en un apoyo al sistema de $700 000 millones. Esto evitará que, al menos en el corto plazo, sigan cayendo los bancos insolventes como han venido quebrando en un país donde se supone que imperan la libre empresa y las leyes "del mercado". La lógica es que, en el costo-beneficio, a ese país y en este caso al resto del mundo relacionado con él, sale más barato el apoyo que se terminará recuperando tarde, mal o nunca, que las quiebras con efecto "dominó". Esto no solo por los clientes perjudicados sino,también, por el efecto multiplicador, la gente que trabaja y está vinculada a las empresas financieras, etc. La magnitud de la crisis es tal que una de las últimas transacciones fue la compra que hizo el CitiGroup de Wachovia, el cuarto banco de los Estados Unidos. ¡Como en todas partes,quiebran los bancos pero no los banqueros! Y los más audaces de los fraudes hacen "negocios" adicionales, utilizan en beneficio propio el apoyo estatal y por último, hasta cobran millonarias indemnizaciones por retirarse de los bancos que han quebrado. Pero en este mundo globalizado ya no hay secretos y las noticias se riegan por el planeta inmediatamente,transmitiéndose en vivo y en directo. Así las cosas, tal vez copiaron a la mafia ecuatoriana su experiencia o esa especie de know how para entregar al Estado los bancos quebrados, sacando ventajas extras en la más descarada socialización de las pérdidas, luego de haber privatizado las ganancias. Las consecuencias nos llegarán de cualquier manera y proporción, aunque no sea inmediatamente. Por eso antes se decía que si Estados Unidos estornuda, a nuestros países les da gripe y hace algunos años, hasta pulmonía. Estos efectos son agravados por la falta de unión y políticas comunes latinoamericanas que, de haberlas, nos permitirían,autónomamente, ganar en presencia y fortaleza en los mercados internacionales. Hoy, 3 oct. 2008, p. A. 4

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