sábado, 16 de junio de 2012

QUINCE AÑOS / Samaniego, José

En la vida de un país, en la evolución de una economía, es un período relativamente corto en términos relativos, pero que puede ser muy relevante, intenso, si se producen eventos que signifiquen cambios estructurales en la economía, la sociedad o la política. Este es el caso del Ecuador desde 2004. La edición de aniversario de los 15 años de la revista Gestión, con un excelente formato e impecable calidad de impresión, invitan al lector a realizar una evaluación objetiva, desapasionada y profunda de los últimos 15 años en la economía, la política y la sociedad ecuatoriana, por la riqueza, abundancia y calidad de la información. Hay muchísimo que analizar, pero vale la pena destacar los hechos más relevantes. Lo bueno, la estabilización de la economía que, a través de la dolarización, pulverizó la inflación de más del 60 por ciento en 1999 a menos del 5 por ciento promedio en los últimos tres años; el crecimiento del Producto Bruto por encima de su tendencia de largo plazo; la estabilización de la cuentas fiscales; la integración al mercado internacional, y el fortalecimiento del sistema financiero después de la profunda crisis que se desató en 1999. Muy bueno, también, el evidente mejoramiento de los indicadores sociales. Lo feo, que la estructura productiva del Ecuador no se ha diversificado y sigue dependiendo en gran medida de la explotación hidrocarburífera; el casi nulo aumento de la productividad y la competitividad de la industria; el persistente problema de desempleo y subempleo, el aumento de la migración de ecuatorianos al exterior y la limitada inversión extranjera que se concentra en sectores muy definidos de la economía nacional. Lo malo: la desastrosa inestabilidad política, el continuo rompimiento de la ley y el incumplimiento de los contratos; la inestabilidad jurídica; la corrupción; las profundas debilidades de la institucionalidad en el país; la pésima calidad de la educación pública; el deterioro del medio ambiente y el aumento de la burocracia. Hoy, 1 jul. 2009, p. 4

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