viernes, 15 de junio de 2012

MITOS DERRUMBADOS, CEGUERA CONTINÚA / Carrera, Jaime

Se vendió una Constitución idílica como redención de los desposeídos. Esta es impracticable ante la carencia de recursos para la educación, salud, aseguramiento universal, subsidios y un largo etcétera. En desprecio de la iniciativa privada, se planteó un modelo económico sustentado en el petróleo y la acción del Estado para volver felices a las mayorías, aquel languidece y se desgarra cuando sus endebles fundamentos se hacen trizas. La pasajera abundancia petrolera alimentó la convicción que la inversión pública y el exuberante gasto estatal brindarían por siempre más ingresos y trabajo a los pobres. La inversión extranjera y nacional fue agredida. Ciertos organismos internacionales y naciones desarrolladas se satanizaron. Había que no pagar la deuda externa causa de la pobreza. Ahora, la sequía financiera mata de sed al modelo. El gasto estatal y los pobres no pueden subsistir. Se suponía imposible luchar contra la pobreza sin someter a los culpables a los designios del nuevo modelo: Banco Central, sistema financiero, aparato productivo, justicia, empresarios, pelucones, Congreso, y en general la institucionalidad nacional. Resultado: un país paralizado con enfermedades terminales. Dinero, Diario de Negocios, 27 abr. 2009, p. 2

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