miércoles, 13 de junio de 2012

¿LA HORA MÁS OSCURA DE EUROPA? / Ellemann, Uffe

Hasta el momento, los líderes europeos han estado sobre todo preocupados de encontrar respuestas nacionales a la crisis económica global. En particular, los líderes de la "Vieja Europa" se han mostrado renuentes a abrir el bolsillo para los países de la "Nueva Europa". Si esta actitud termina imponiéndose, existe el serio peligro de que el proyecto europeo llegue a un punto de parálisis, lo que no sólo retardará la reanudación del crecimiento económico sino que tendrá además graves consecuencias políticas. Los nuevos miembros centroeuropeos y europeos del Este de la UE se han visto golpeados de modo mucho más fuerte por la crisis que los Estados miembros más antiguos; están mucho menos preparados en lo sicológico y lo social para enfrentar la situación. Muchos sintieron una gran desilusión cuando este mes los líderes europeos rechazaron sus peticiones de crear un programa de apoyo especial para ellos. Por supuesto, la canciller alemana Ángela Merkel estaba en lo correcto al señalar que se debe tratar a cada país según su situación específica. No obstante, tanto ella como sus colegas deberían haber manifestado un respaldo más claro y empático hacia los nuevos Estados miembros. Cualquier evaluación sobria de lo que ha ocurrido realmente desde la expansión tendría que poner los problemas en perspectiva: cuando se acordó la ampliación, el tamaño combinado de las economías de los diez nuevos miembros equivalía más o menos a la de Holanda. Hoy, tras 5 años de un crecimiento mucho más sólido entre los recién llegados, su PGB combinado es algo menor al de los países del Benelux. Por tanto, la magnitud real de revivir estas economías no es abrumadora, pero sí lo serán las consecuencias de no dar un mensaje de genuina solidaridad europea. Esta es, en efecto, "la hora de Europa". Recuerdo cuando esta frase se utilizó por última vez: en 1991, cuando el presidente del CEM visitó la que todavía era Yugoslavia y aceptó ansiosamente las promesas vacías de Slobodan Milosevic y su camarilla de que estaban listos a aceptar las peticiones europeas de que se llegase a una solución pacífica. Expreso, 27 mar. 2009, p. 5

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