martes, 5 de junio de 2012

AL TANTEO / Pachano, Abelardo

El Gobierno está comprometido con la dolarización. Lo ha dicho muchas veces a pesar de que no comulga con ella. Ese es su compromiso y se espera que lo cumpla. Sabe además que no hay una salida fácil. Para ello necesita recomponer su política económica, fijar metas claras, cubrir los déficits conocidos. Algunas acciones empiezan a perfilarse, como reducir a menos de la mitad las inversiones públicas. Esto era inevitable. Lo han hecho muchos gobiernos y ahora se repite la historia. A lo mejor necesitan más, pero no lo sabemos porque no hay una meta fijada. El país no tiene un presupuesto al cual referirse. La ministra de Finanzas da ciertas cifras, mientras el de Coordinación señala otras distintas. Lo cierto es que la caja fiscal hace agua. Ya no aguanta. También debe racionalizar los gastos comunes. No puede seguir concediendo beneficios, compensaciones sin mirar la productividad de los servidores públicos. Es fundamental vincular resultados con remuneración y eso todavía está extraviado en este Gobierno. Además, estos gastos consumen prácticamente todo el ingreso pagado por los contribuyentes, y eso ¡ya es muy alto! En resumen, se ven decisiones de corregir el rumbo, pero no se sabe el compromiso que se adquiere. Solo se conoce que la crisis es dura, pero nadie dice hasta dónde llegará. El Comercio, 6 feb. 2009, p. 10

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