jueves, 31 de mayo de 2012

EL SIGUIENTE GIL / Galarza, Ramiro

Supongamos por un momento que todo le salga bien al presidente Correa en términos políticos en los siguientes dos años. Mientras esto sucede, en el campo económico es probable que el precio del petróleo internacional se mantenga en alrededor de los 100 dólares por barril y que la capacidad de absorción de obra pública del sector privado crezca levemente. Este último supuesto se basa en la realidad de que las empresas contratistas en Ecuador, así como las empresas aseguradoras, están trabajando ya a capacidad máxima. Como resultado de estos supuestos, en el año 2009 no habrá un déficit fiscal ni siquiera a nivel del gobierno central. Es muy probable que ante esta realidad y ante una disminución de la popularidad del hombre más poderoso en el Ecuador, se empiecen a destinar más recursos petroleros al financiamiento de los compromisos constitucionales de gasto corriente. Mi impresión es que para mediados del 2010 la RILD empezará a caer de manera sostenida aunque lenta, sin que eso se traduzca en una mejora de la productividad. Para mediados del 2011 será ya claro para los ecuatorianos que los subsidios están absorbiendo la mayor parte del excedente petrolero, que las reservas están bajando a niveles peligrosos y que nadie le quiere prestar un centavo al Ecuador. En el 2011 los compromisos domésticos medidos a valor presente serán por lo menos unas 50 veces la deuda externa, que muy probablemente estará por debajo de los siete mil millones de dólares o apenas un 11 por ciento del PIB. Obviamente, el hombre más poderoso del Ecuador no querrá pasar a ser también el más impopular. Muy probablemente quiera adelantar las elecciones, para no tener que tomar semejante decisión. El siguiente gil sí tendrá que hacerlo. La Hora, 23 sep. 2008, p. A 4

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