miércoles, 3 de julio de 2013

LAS PROTESTAS EN BRASIL Y TURQUIA SON UNA CONSECUENCIA DE SU ESTANCAMIENTO ECONÓMICO

Durante algunos años se habló, por un lado, del milagro turco, dado el resurgimiento de la economía de Turquía. Y de la manera sostenida en que la economía brasileña fue creciendo a partir de 2003. Sin embargo, estos dos países han estado, a lo largo del último mes, soportando las peores protestas de los últimos tiempos. En Turquía, las protestas comenzaron cuando alrededor de 50 ecologistas se manifestaron en la plaza Taksim Gezi, de Estambul, para impedir que el Gobierno destruyera esta plaza y la convirtiera en centro comercial. Pero lo cierto es que hay varios puntos de descontento entre el pueblo turco. El Gobierno de Erdogan, integrado por el Partido Justicia y Desarrollo (AKP), llegó al poder en el año 2002 en un contexto de crisis económica (crisis financiera de 2001) y acordó un programa de medidas de claro corte neoliberal con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que pasan por la privatización del sector público, reformas laborales y drásticos recortes sociales. Respecto a Brasil, tras varios años de brillar como una de las economías emergentes más atractivas, su crecimiento económico ha perdido ímpetu. Después del extraordinario 7,5 por ciento alcanzado en 2010, el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) se desaceleró hasta 2,7 por ciento y para 2012 solo llegó al 2,5 por ciento. Por eso se dice que todo indica que la fiesta ya se acabó en Brasil, país que desplazó a Gran Bretaña del sexto lugar como la economía más grande del planeta y que aspira a convertirse en la quinta potencia orbital. Diario de Negocios, 26 jun. 2013, p. 4

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